

«Alguien tiene que hacerlo»
«Me paso el día en la calle, si alguien te llama y te dice "ven que te cuento algo sobre lo que andas escribiendo", no queda más remedio que ir»
«No, una no puede abandonar su trabajo solamente porque la amenazan. Lo hablé con mi marido, porque pensamos "si ésta es la mierda que nos va a tocar vivir a partir de ahora, no vale la pena". Pero dejar de escribir es precisamente lo que ellos buscan. Si yo me retiraba, se iban a creer con el derecho y la fuerza para acabar con cualquier otra persona que los pusiera en problemas»
«Sé que suena un poco inocente, pero estoy convencida de que los periodistas cumplimos con una obligación. Si continuamos desenmascarando a estos granujas, se acabarán los vacíos legales que utilizan para amasar sus fortunas. Esa es una buena razón para continuar»
El 26 de junio de 1996 la periodista irlandesa Veronica Guerin fue asesinada en su coche. Los narcotraficantes que ella había combatido desde las páginas del Sunday Independent cobraban su venganza. Veronica recibió el International Press Freedom Award; fue la primera vez que este galardón se concedía a una mujer.
La vida de Veronica Guerin es la de una periodista de investigación joven y bella, madre de familia, que se siente conmovida ante los estragos que la droga causa entre los jóvenes de su país, que no se conforma con la explicación oficial ni con la legislación que permite que Irlanda pueda ser un puerto franco para los narcotraficantes, y decide llegar al fondo de la verdad. En el curso de sus investigaciones encontrará incomprensión por parte de las autoridades políticas, de la policía, de sus colegas de profesión y de su familia: se trata de una mujer en un mundo masculino, de una persona no convencional en un ambiente conservador, de una madre de familia que está descuidando a los suyos por causa de su trabajo. En más de una ocasión estuvo a punto de tirar la toalla; sólo se mantuvo firme por testarudez y porque creía que su trabajo iba a ayudar a su país, como así fue.
“Veronica Guerin es ahora un nuevo icono”, afirma Aengus Fanning, su ex – jefe y editor del Sunday Independent. “Su monumento conmemorativo está en el Dublin Castle y ella se ha convertido en símbolo del coraje, también como una mujer que ha logrado triunfar en el mundo de los hombres. Provocó importantes cambios en nuestra legislación penal que han hecho que el trabajo de la policía sea, si no más fácil, hasta cierto punto más efectivo.”
Para Jimmy Guerin, el recuerdo de su hermana mayor nunca va a borrarse: “Éramos muy unidos”, dice, “pero la realidad es que todos han perdido a alguien: madres a hijas, hermanos a hermanas, esposos a esposas, hijos a sus madres. Uno extraña la diversión y la locura total que ella le imprimía a cualquier fiesta o reunión. Veronica fue alguien que siempre estaba para lo que necesitáramos”.
Fuentes: elmundo.es diversica