martes, 27 de marzo de 2007

Fuori dal mondo

La envolvente música de Ludovico Einaudi muestra en esta película de Giuseppe Piccioni el entrañable lazo entre unos personajes que parecen un poco más débiles que el resto de la gente, sin vínculos ni esperanzas en el futuro; como si estuvieran "fuera del mundo", que viven creando sus propios universos cerrados, inaccesibles para los demás. Así son los protagonistas, equivocados o no. Encontrarán algo que creían perdido o que ni siquiera sabían que existía.

“En general no me gustan las definiciones, pero ‘Minimalista’ es un término que significa elegancia y sinceridad, por lo tanto prefiero ser llamado minimalista a cualquier otra cosa”. Ludovico Einaudi.


Fuentes: La Butaca Cineismo Wikipedia

miércoles, 21 de marzo de 2007

"Alondra" de Dezső Kosztolányi

(En el cual los Vajkay asisten a la representación de Geishas en el teatro de Sárszeg)

El lunes por la tarde ella le dijo:
- Tienes que cortarte el pelo.
- ¿Por qué?
- Así no puedes ir al teatro. Lo llevas demasiado largo. Mira por aquí atrás.
Ákos se estaba quedando calvo en la parte superior del cráneo, pero conservaba una larga y tupida cabellera blanca en el resto. No se cortaba el pelo desde la primavera anterior y su aspecto era un tanto desaseado. La caspa moteaba las solapas de su traje.
- Vente conmigo al centro - propuso la mujer -. Pasaré por la tienda de Weisz y Socio; quiero comprarme un bolso de mano donde guardar los gemelos.
La acompañó al a tienda de regalos y artículos de fantasía. El señor Weisz los atendió personalmente y les enseñó sus géneros de primera calidad, recién llegados de Inglaterra. Ellos examinaron con detenimiento las maletas, fijándose en lo fácil que era cerrarlas. Necesitarían algo así, pero por el momento sólo se interesaron por el bolso de piel de cocodrilo que había en el escaparate.
El señor Weisz llamó al hombre flacucho y tristón que estaba sentado al fondo de la tienda, entre los libros de contabilidad, en una especie de jaula de cristal iluminada por un quinqué de luz titubeante. El hombre salió, se acercó al escaparate, volvió con el bolso, subió a una escalera, bajó otros bolsos e hizo un comentario con voz quejumbrosa y nasal. Se trataba del Socio, un talento perdido, ignorado y silenciado, cuyo nombre nadie recordaba; su rostro estaba amargado por la dispepsia. Seguramente no podía permitirse los excelentes platos de gulasch que el señor Weisz se comía.
Los Vajkay regatearon bastante hasta conseguir que les rebajaran el precio del bolso. Era caro, costaba nueve florines, pero lo consiguieron por ocho con cincuenta. Lo consideraron dinero bien gastado. Ella regresó a su casa.
Ákos, entretanto, se fue a la peluquería de la calle Gombkötő.

***

También ella estaba arreglándose el cabello; acababa de encender el quinqué en el tocador y procedía a calentar el rizador metálico. Se moldeó los mechones que le cubrían la frente, no por vanidad sino por decencia y decoro. Se empolvó la cara. Tuvo dificultades para repartir los polvos con el trozo de gamuza, ya que no veía muy bien, por lo que le quedaron algunas manchas en el cutis. Se echó unas gotas de glicerina de manos, deterioradas por tanta labor, y seguidamente sacó su único vestido elegante.
Estaba colgado en el último rincón del armario, cubierto de una sábana; se lo ponía un par de veces al año, para el Corpus, en Semana Santa o en ocasiones especiales como ésa. Así se explicaba que la prenda, que ya tenía muchos años, pareciese nueva.
Era un vestido largo de seda morada, con mangas amplias, adornos de encaje negro y una chorrera blanca alrededor del cuello. Buscó sus guantes largos de hilo negro. Se puso las joyas que había heredado de su madre, un collar de oro y piedras preciosas y unos pendientes de diamantes. Guardó los gemelos en el flamante bolso de piel de cocodrilo y también los biniculares que le había regalado a Alondra pero que ambas compartían.

***

El teatro Kisfaludy se hallaba en uno de los edificios más altos de la ciudad. Una de las salas estaba ocupada por el Café Széchenyi y la posada el mismo nombre, y en la planta superior se encontraba el salón de baile. En la otra ala estaba el teatro, una de cuyas entradas daba a una pequeña calle lateral.
Para no llamar la atención, los Vajkay accedieron al vestíbulo por este último acceso, y se dirigieron hacia el palco número dos del patio del patio de butacas. El acomodador los condujo hasta allí y les entregó el programa.
Ella se sentó en la primera fila, abrió el programa, tan minúsculo como un pañuelo de bolsillo de señora, y lo estudió. Ákos se quedó en segunda fila, observando a los músicos que, en el foso de la orquesta, justo debajo de su palco, afinaban los instrumentos. Un foco iluminaba la frente de uno de los flautistas. Los violinistas hablaban en alemán. Otro de los músicos, un checo de nariz diminuta y el rostro de un viejo apopléjico, que solía tocar en las ceremonias fúnebres, levantaba su trompa, con la que estaba librando una verdadera batalla; el instrumento parecía enrosársele en torno al cuello como si fuera un pulpo dorado dispuesto a asfixiarlo.

lunes, 19 de marzo de 2007

Un "coffee break" azul

KRZYSZTOF KIESLOWSKI, JULIETTE BINOCHE AND THE PHOTOGRAPHER ROBERT DOISNEAU ON THE SET OF "BLUE", PARIS, OCTOBER 1992.

Fuente: Remembering Krzysztof

miércoles, 14 de marzo de 2007

¿Quién es la mujer del cuadro?

El catalán Ramón Casas fue uno de los precursores del cartelismo artístico en Cataluña. Sus realizaciones incorporan una visión europea y moderna, en la que la figura femenina adquiere una singular importancia.
En su etapa parisina, retrata los mismos personajes que Lautrec reflejando escenas semejantes e idéntico carácter de los asistentes en el legengario "Le moulin de la Gallete" de Montmartre, París.
En el retrato "Madeleine" de Boisguillaume, una modelo que también posó a Lautrec, se sirve, como Manet, de los reflejos de los espejos que hacen de fondo en algunas paredes, lo que en esta pintura acompaña como un friso en segundo plano.
En 1891 Ramón Casas y Santiago Rusiñol, pontífice del modernismo español, vivían en un estudio alquilado en el propio Gallete.

Fuentes: RAMON CASAS y el cartelismo Universidad de Sevilla

Madelleine Boisguillaume era una aspirante a actriz y modelo de artistas, que mantuvo una relación con Edouard Dujardin, importante escritor - inspiró a Joyce en el estilo de monólogo interiorista de "Ulysses" y frecuente de la noche parisina con sus amigos Henri Tolousse-Lautrec, Charles Conder, William Rothenstein, Victor Joze y Louis Anquetin - con quien tuvo a su hijo Emile en Febrero de 1896.
Dujardin se casa en Noviembre del mismo año con Germanine Teisset de la que se separa en 1901. En este año reanuda brevemente su relación con Madelleine.

Fuente: The University of Texas at Austin

Songs from the labyrinth

Sting en su nueva aventura musical se lanza a cantar música de corte clásico. “Songs from the labyrinth” contiene música compuesta para laúd y voz por el compositor renacentista del siglo XVI John Dowland, donde el laudista bosnio Edin Karamazov dirige con virtuosismo la voz de Sting.

Fuentes: deutschegrammophon duendemad

John Dowland fue uno de los más relevantes músicos del Renacimiento, atormentado y rechazado por su condición de católico en la corte de Isabel I de Inglaterra, huyó de su país y expandió su fama por el resto de Europa Occidental.

Sting reconstruye la vida, del que en su opinión es "la primera estrella del pop de la Historia que hizo giras", a través de sus propias canciones y reivindica "el contraste entre su melancolía y la pasión y felicidad de otras de sus composiciones", explica en el libreto del disco.

Para ello se alía con Deutsche Gramophon, sello destinado a los lanzamientos de las grandes estrellas de la lírica, para descubrir "la misteriosa figura" del compositor isabelino, que ya era familiar para el artista desde que el actor John Bird se lo recomendara a principios de los años 80.

Cuando una década después la concertista de piano Katia Labéque le sugirió que la creación de Dowland podía encajar con su voz, Sting decidió acercarse al repertorio del laudista inglés, interés que aumentó con el regalo que le hizo el guitarrista Domic Miller, un laúd construido especialmente para él y que contenía un rosetón en forma de laberinto en su caja de resonancia.

Ese laberinto que da nombre al álbum está inspirado en el diseño que hay en el suelo de la Catedral de Chartres, obra maestra del arte gótico francés, que se convirtió en otra de las obsesiones de Sting.

El proyecto de abordar la música de John Dowlan se definió en su totalidad gracias a otro destacado laudista, esta vez contemporáneo, el músico nacido en Sarajevo Edin Karamazov, quien se acercó al camerino de Sting tras uno de sus conciertos y deslumbró al cantante con la belleza, funcionalidad y exotismo oriental de su archilaúd.

Fue él quien le recomendó escuchar 'In darkness let me dwell', para Karamazov, "la canción más grande jamás escrita en inglés, llena de encanto y humor" y que cierra este álbum, ya que a Sting le "pareció lógico finalizar con el tema que dio luz a este proyecto".

Fuente: elmundo.es

lunes, 12 de marzo de 2007

¿Juegos secretos o juegos de niños?

"Little children" es una historia que te atrapa desde el principio con una Kate Winslet excepcional. La vida no es una novela pero no se renuncia fácil a dejar de ser una Madame Bovary cuando tu existencia es anodina. Con lo que no cuentas es con que la vida tampoco es un juego...

jueves, 8 de marzo de 2007

Veronica Guerin











«Alguien tiene que hacerlo»

«Me paso el día en la calle, si alguien te llama y te dice "ven que te cuento algo sobre lo que andas escribiendo", no queda más remedio que ir»

«No, una no puede abandonar su trabajo solamente porque la amenazan. Lo hablé con mi marido, porque pensamos "si ésta es la mierda que nos va a tocar vivir a partir de ahora, no vale la pena". Pero dejar de escribir es precisamente lo que ellos buscan. Si yo me retiraba, se iban a creer con el derecho y la fuerza para acabar con cualquier otra persona que los pusiera en problemas»

«Sé que suena un poco inocente, pero estoy convencida de que los periodistas cumplimos con una obligación. Si continuamos desenmascarando a estos granujas, se acabarán los vacíos legales que utilizan para amasar sus fortunas. Esa es una buena razón para continuar»

El 26 de junio de 1996 la periodista irlandesa Veronica Guerin fue asesinada en su coche. Los narcotraficantes que ella había combatido desde las páginas del Sunday Independent cobraban su venganza. Veronica recibió el International Press Freedom Award; fue la primera vez que este galardón se concedía a una mujer.

La vida de Veronica Guerin es la de una periodista de investigación joven y bella, madre de familia, que se siente conmovida ante los estragos que la droga causa entre los jóvenes de su país, que no se conforma con la explicación oficial ni con la legislación que permite que Irlanda pueda ser un puerto franco para los narcotraficantes, y decide llegar al fondo de la verdad. En el curso de sus investigaciones encontrará incomprensión por parte de las autoridades políticas, de la policía, de sus colegas de profesión y de su familia: se trata de una mujer en un mundo masculino, de una persona no convencional en un ambiente conservador, de una madre de familia que está descuidando a los suyos por causa de su trabajo. En más de una ocasión estuvo a punto de tirar la toalla; sólo se mantuvo firme por testarudez y porque creía que su trabajo iba a ayudar a su país, como así fue.

“Veronica Guerin es ahora un nuevo icono”, afirma Aengus Fanning, su ex – jefe y editor del Sunday Independent. “Su monumento conmemorativo está en el Dublin Castle y ella se ha convertido en símbolo del coraje, también como una mujer que ha logrado triunfar en el mundo de los hombres. Provocó importantes cambios en nuestra legislación penal que han hecho que el trabajo de la policía sea, si no más fácil, hasta cierto punto más efectivo.”

Para Jimmy Guerin, el recuerdo de su hermana mayor nunca va a borrarse: “Éramos muy unidos”, dice, “pero la realidad es que todos han perdido a alguien: madres a hijas, hermanos a hermanas, esposos a esposas, hijos a sus madres. Uno extraña la diversión y la locura total que ella le imprimía a cualquier fiesta o reunión. Veronica fue alguien que siempre estaba para lo que necesitáramos”.

Fuentes: elmundo.es diversica